En una muestra de profunda devoción y unidad, más de 170 sacerdotes de la Arquidiócesis de Chihuahua se congregaron este martes para rendir el tradicional Homenaje del Clero a la Virgen de Guadalupe. Esta celebración, que se ha convertido en uno de los eventos más emblemáticos de la vida religiosa local, reunió a miembros del clero provenientes de distintas parroquias, quienes se unieron en oración y canto en la Basílica de Guadalupe. La emotiva ceremonia fue marcada por la solemnidad y el fervor, elementos que han caracterizado este acto desde su instauración, reafirmando la importancia que la Virgen de Guadalupe tiene en la espiritualidad y el quehacer pastoral de la Iglesia católica en Chihuahua.
La convocatoria para este homenaje fue realizada por la propia Basílica de Guadalupe, institución que subrayó la relevancia histórica de la celebración, la cual se ha efectuado sin interrupciones desde 1950. El origen de esta tradición se remonta al liderazgo pastoral del Arzobispo Monseñor Antonio Guízar y Valencia, quien promovió entre el clero la costumbre de encomendarse a la Virgen al inicio de cada año. Con el paso del tiempo, la iniciativa se consolidó como una de las manifestaciones espirituales más significativas dentro de la vida eclesial de la región, convirtiéndose en un referente de fe y compromiso.
La ceremonia fue presidida por el actual Arzobispo, Constancio Miranda Weckmann, quien destacó durante su mensaje la importancia de mantener viva la tradición y la comunión entre los sacerdotes del presbiterio arquidiocesano. El arzobispo hizo énfasis en la necesidad de fortalecer los lazos de fraternidad y apoyo mutuo en el ministerio sacerdotal, recordando que la Virgen de Guadalupe es fuente de inspiración y consuelo para quienes dedican su vida al servicio pastoral. Asimismo, Miranda Weckmann reiteró el llamado a la unidad en medio de los desafíos contemporáneos que enfrenta la Iglesia.
Durante la celebración, los sacerdotes renovaron sus votos y encomendaron tanto su vida personal como su labor pastoral a la Virgen de Guadalupe, pidiendo su intercesión y protección para el año que inicia. El momento fue acompañado de oraciones, cánticos tradicionales y una atmósfera de recogimiento que permitió a los asistentes renovar su compromiso con la misión evangelizadora y el acompañamiento a la comunidad. Este acto, según los organizadores, busca fortalecer la identidad y el sentido de pertenencia entre los miembros del clero, así como motivar la entrega generosa en el servicio religioso.
El homenaje concluyó con la bendición del arzobispo y un llamado a continuar promoviendo la devoción guadalupana en todos los ámbitos de la vida eclesial y social de Chihuahua. Los organizadores resaltaron que la continuidad de esta tradición es testimonio de la vitalidad de la fe católica en la región y de la importancia de las expresiones comunitarias que fortalecen la espiritualidad colectiva. Con este acto, la Arquidiócesis de Chihuahua reafirma su compromiso con los valores y enseñanzas de la Virgen de Guadalupe, renovando año con año la esperanza y la unidad entre sus ministros y fieles.





